Ernesto Cardenal
recibe el Reina Sofía
Por
Harold Alvarado
Tenorio
Ernesto
Cardenal (Granada, 1925) fue uno de los líderes de la llamada Generación de
1940 que recoge las experiencias del grupo de Vanguardia, y a la que pertenecen
otros grandes poetas como Carlos Martínez Rivas, y Ernesto Mejía Sánchez, a
quienes tanto calcaría Álvaro Mutis. Su poesía, la de Cardenal, representó, desde
sus inicios, una reacción contra las tradiciones literarias nicaragüenses. Aun
cuando escribiera poemas amorosos o luchara contra la dictadura de Somoza,
quería siempre una poesía lúcida y objetiva, que pudiera y que debía caracterizarse por su interés en
la realidad de la vida cotidiana de
Centro América.
Cardenal
hizo la primaria en un colegio de los Hermanos Cristianos de León y luego
ingresó al Colegio Centroamericano de Granada. Estudió humanidades en la
Universidad de México (1944-1948), donde recibió título de Maestro con la tesis
Ansias y lengua de la nueva poesía nicaragüense. En 1947 fue a New York donde estudió poesía inglesa y norteamericana en
Columbia University (1948-1949), con Lionel Trilling y Karl Van Doren. Luego vivió por dos
años en Europa. Regresó a Nicaragua en 1952 participando, desde entonces, en
política. Muchos de sus amigos murieron durante la Conspiración de Abril de
1954, un fallido intento para derrocar a Anastasio Somoza. El dictador sería
asesinado en 1956. Durante estos años Cardenal atravesó por una profunda crisis
emocional y espiritual que le llevó a ingresar, en 1957, al monasterio Trapense
de Nuestra Señora de Gethsemaní en Kentucky, donde se hizo novicio bajo la
dirección de Thomas Merton. Luego de dos años allí, los rigores del régimen
monacal debilitaron su salud, continuando sus estudios en el monasterio
benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca y luego (1961-1965)
en el Seminario de Cristo Sacerdote de La Ceja en Colombia. En 1965 se recibió
de sacerdote en Nicaragua. Al año siguiente fundó en una remota isla del
archipiélago de Solentiname una pequeña comunidad religiosa que luego sería
destruida por las fuerzas del último de los Somozas. La comunidad pretendía
seguir los lineamientos paulinos de una vida cristiana primitiva. No había
reglas específicas que seguir, pero estaba organizada a la manera de una comuna
o colonia donde religiosos, artistas, artesanos e intelectuales trabajaban unos
al lado de otros. Cardenal fue nombrado ministro de educación con el triunfo de
los Sandinistas, cargo que desempeñó por varios años. Hoy en un acérrimo
enemigo de los hermanos Ortega
.
Durante
su permanencia en la Universidad de Columbia entró en contacto con la poesía y
las teorías de Ezra Pound, un descubrimiento decisivo para el desarrollo de su
obra. Cardenal comparte con Pound y algunos otros poetas norteamericanos
[Eliot, William Carlos Williams] la convicción que hay poesía en cada aspecto
de la experiencia humana, desde la economía y la política hasta la historia y
la filosofía, y que las estructuras del poema pueden asimilarse, como lenguaje
coloquial, a formulaciones estadísticas, artículos de periódico, fragmentos de
cartas, crónicas históricas, sátiras, parodias, anécdotas, y cualesquiera clase
de otros elementos tradicionalmente considerados extraños al poema. El mismo ha
incorporado a su poesía el método ideográfico de Pound, derivado de la creencia
de que los conceptos generales pueden ser mejor expresados a través de la
agrupación de conjuntos de individuos. Como en los ideogramas chinos, donde
para significar rojo se combinan caracteres que signifiquen rosa, cereza, o
flamenco, Cardenal usa dos o más imágenes específicas (sacerdote-Mercedes Benz)
para sugerir la corrupción de la clerecía. Un lenguaje poético ausente de
hermetismos, con predominio de la función referencial.
Estas
consignas poundianas son evidentes en Epigramas (1961), una colección redactada
en los primeros años cincuenta, que circularon clandestinamente entonces. El
libro se compone de treinta y cuatro traducciones de Catulo y treinta y nueve
de Marcial, junto a cuarenta y nueve textos originales, desde poemas amorosos
hasta ardientes sátiras políticas.
Hora
O (1960), considerado uno de sus mejores poemas revolucionarios, fue concluido
antes de su conversión religiosa. Trata de los padecimientos de Nicaragua como
república bananera y sus inacabables dictaduras, escrito bajo los dictados de
las consignas poundianas, haciendo cortes frecuentes entre pasajes y con un uso
deliberado de prosaísmos para contrastar tanto las líricas evocaciones de la
naturaleza, como el tratamiento épico de eventos históricos. Vívidos recuerdos
de la propia participación del poeta en la revolución surgen en el texto.
Como
novicio trapense en Gethsemani, a Cardenal le fue prohibido escribir sobre las
cosas de este mundo, un acto de auto-renunciación que aceptó con agrado, como
su maestro Menton había hecho antes. Llevó, sin embargo, un diario espiritual
que luego llamaría Vida en el amor, que concluiría en Cuernavaca, pero no sería
publicado hasta 1970, con un prólogo de Menton. El libro, que tuvo una enorme
importancia e influencia entre los católicos progresistas del continente, es,
en su doctrina, una reminiscencia del neoplatonismo agustiniano, pero está
espiritualmente ligado a las visiones franciscanas del mundo, al sostener que
es por el amor que el mundo existe. 
Las rápidas anotaciones que hizo en Gethsemani, fueron ampliadas para dar cuerpo a los poemas de Gethsemani Ky (1960). Luego de su conversión, los temas de su poesía variaran poco. Cardenal seguirá repudiando un mundo regido por la violencia institucionalizada y por el concepto de propiedad privada, a los cuales apenas agregaría el místico amor de Dios. Su visión del mundo se hará más y más apocalíptica. Los poemas religiosos de este libro recuerdan sus primeros trabajos en la simplicidad de su imaginería y el énfasis en los detalles externos, en contraste con las abstracciones y las íntimas percepciones de muchos de sus versos religiosos. Los poemas de Salmos (1969), especie de Sermones de la Montaña, denuncian el despotismo y los sistemas opresivos creados por el capitalismo a través de sus instituciones y organizaciones secretas, sistemas de tortura y medios de exterminio. En uno de ellos dice:
Líbrame Señor
Líbrame de sus
consejos de guerra
de la rabia de sus
jueces y sus guardias
La
misma crítica directa a la avaricia y degradación de los valores se encuentra
en Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), una elegía de sobrecogedor
pathos y compasión. El suicidio de la actriz es visto como símbolo del vacío
espiritual y de la culpa colectiva del hombre moderno. El estrecho dudoso
(1966), es un largo poema épico que describe la evolución social y política de
Centro América, desde la conquista española hasta los inicios del siglo XVII,
con comentarios amargos sobre el presente. Homenaje a los indios americanos
(1969), ofrece poemas que celebran la simplicidad y el sentido comunitario que
hay en el pasado indígena, criticando el capitalismo contemporáneo. El volumen
incluye poemas con intrincada estructura sobre temas mayas, incas y de los
indios norteamericanos.

Entre
las obras más notables de Cardenal figura Coplas a la muerte de Menton (1969),
una elegía al poeta norteamericano, y Oráculo sobre Managua (1973), que
pretende reconciliar la imagen benevolente de Dios con el horror de la
devastación que dejó el terremoto de Managua, ese año, en plena navidad. En
Cuba (1972), es un recuento en prosa de los tres meses que vivió en la isla en
1970. Su punto de vista sobre el gobierno de Castro es de simpatía, una visión
ingenua del desarrollo de la revolución.
Cardenal
ha dicho que su misión como hombre y como poeta es la de un revolucionario de
Dios, que interpreta las enseñanzas de Cristo como esencialmente políticas y
sociales. Cristo y Gandhi son los modelos en su lucha no-violenta contra el mal
y las injusticias. Cardenal cree, todavía, que la Iglesia Católica de Roma
tiene un importante papel que jugar contra la inequidad social y las
injusticias políticas en América Latina.
“Cardenal
– ha dicho Eduardo Escobar- merece un lugar entre los grandes poetas en
castellano. Es injusto pedirles a los grandes poetas obras maestras todos los
días. Los poemas débiles forman parte del tránsito a los hallazgos. Y son
muestras de la fidelidad a la vocación en todo caso. El estrecho dudoso y los
salmos y las armazones minimalistas de La Trapa, donde los tractores tienen
tanto derecho como los grillos a figurar en el poema, hacen a Cardenal digno de
respeto, admiración y atención.”
Managua 6:30 P.M.
En la tarde son dulces lo neones
a las luces de mercurio, pálidas y bellas …
Y la estrella roja de una torre de radio
en el cielo crepuscular de Managuaes tan bonita como Venus
y un anuncio ESSO es como la luna
las lucecitas rojas de los automóviles son
místicas
(El alma es como una muchacha besuqueada
detrás de un auto)
¡TACA BUNGE KLM SINGER
MENNEN HTM GOMEZ NORGE
RPM SAF OPTICA SIELECTA
proclaman la gloria de Dios!
(Bésame bajo los anuncios luminosos oh Dios)
en muchos colores
deletrean tu Nombre.
la noticia …»
Otro significado
no lo conozco
Las crueldades de esas luces no las defiendo
Y si he de dar un testimonio sobre mi épocaes éste: Fue bárbara y primitiva
pero poética
Oración por Marilyn Monroe
Señor
Recibe a esta muchacha conocida en toda la
tierra con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de
la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se
había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche
especial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en
una iglesia (según cuenta el Time )
ante una multitud postrada, con la cabeza en
el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no
pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los
psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del
seno materno
pero también son algo más que eso …
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el
chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th
Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de
su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un
látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de 20th
Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva
de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecado y
radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de
tienda
Que como toda empleadita de tienda soñó ser
estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la
realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que
le dimos
-el de nuestras propias vidas- y era un
script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros.
Por nuestra 20th Century
por esa Colosal Superior-Producción en la que
todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos
tranquilizantes,
para la tristeza de no ser santos se le
recomendó el psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en
maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fué irreal como un sueño que un
psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos
cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era
un set cinematográfico)
mientras el director se aleja con su libreto
porque la escena ya fue tomada.
Y como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del duque y la
duquesa de Windsor vistos en la salita del apartamento miserable.
la hallaron muerta en su cama con la mano en
el teléfono
Y los detectives no supieron a quién iba a
llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la
única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le
dice: WRON NUMBER
O como alguien querido por los gánster
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a
llamar
y no llamo (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el
Directorio de Los Angeles)
¡contesta Tú el teléfono!
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Véase
Arellano, Eduardo: Panorama de la
literatura nicaragüense, Managua, 1982. Borenson, Paul: The Poetry of Ernesto Cardenal, Chapell
Hill, 1977. García, Fernando: Ernesto
Cardenal poeta de la liberación latinoamericana, Buenos Aires, 1975.
Gonzalez, J.L.: Ernesto Cardenal, poeta,
revolucionario, monje, Salamanca, 1978. Oviedo, José Miguel: Ernesto Cardenal, un místico comprometido,
en Imagen, nº 35, Caracas, 1968.
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Harold Alvarado Tenorio
http://www.haroldalvaradotenorio.com/
http://www.arquitrave.com/
http://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/
057/320 306 64 54






